Cómo iniciarse en la meditación para ganar claridad mental

¿Experimentas a menudo agotamiento al acabar la jornada, como si las pilas se hubiesen ido apagando poco a poco?

¿Muchos días tienes la sensación de no haber hecho lo suficiente?

¿Sufres contracturas musculares e incluso te duele la espalda?

¿Sientes que el tiempo se te escapa entre los dedos de las manos? ¿Que no llegas a todo y no encuentras tu sitio?

Podría seguir haciendo preguntas.

Hace un tiempo yo misma hubiera contestado que sí a todas ellas. Ahora conozco un poco más mi mente (solo un poco, porque es un verdadero desafío observarse) y puedo dar una respuesta diferente.

Hoy quiero contarte, desde mi experiencia, cómo iniciarse en la meditación para encontrar tu foco y disfrutar de una mayor calma interior.

No te imagines sentado en la conocida postura del loto, porque eso no es importante. Si quieres puedes hacerlo, pero no es imprescindible para meditar.

¿Te acuerdas de cuando eras niño? ¿De cuando todavía jugabas, saltabas, corrías y mirabas con curiosidad a las hormigas o los pájaros?

Entonces ya sabes meditar. Ya sabes estar entregado al momento presente.

Lo has experimentado en montones de instantes distintos, solo que no eres consciente de ello.

¿Quieres saber qué es meditar?

Antes de darte la definición que me ayudó a mí a entender qué es la meditación, quiero aclarar que no me siento experta ni pretendo enseñar a nadie.

Solo quiero contarte mi experiencia de los últimos tres años en los que he meditado de forma continua, por si te puede servir. Aún me queda mucho camino que recorrer.

La meditación significa ser consciente, darse cuenta de lo que uno está haciendo, de lo que está pensando, de lo que está sintiendo, darse cuenta sin opción alguna, observar y aprender. Meditar significa ser consciente del propio condicionamiento.

Jiddu Krishnamurti. La mente en meditación.

En el año 2011 estuve en Nepal e hice un trekking por el valle de Mustang.

Por aquel entonces trabajaba como directora de una fábrica y mi nivel de estrés, exigencia y rabia era más que considerable.

Durante el trekking, el simple hecho de caminar un día tras otro, paso tras paso, me condujo a sentir en muchos momentos que era una con todo lo que me rodeaba. En mi mente desapareció la preocupación, y mis pensamientos eran poquísimos si los comparaba con el ritmo habitual.

En aquel viaje recordé que ya sabía lo que era disfrutar de esa paz tan intensa. Lo había experimentado muchas veces antes en mi vida, y es posible que tú también.

¿Has hecho deporte regularmente y has competido alguna vez?

Cuando era pequeña hacía gimnasia rítmica y me sentía totalmente presente cuando salía a la pista a competir. En mi mente solo estaba la música y los movimientos emergían en mi cuerpo de forma natural, suave y espontánea. Tengo el recuerdo de deslizarme a través del espacio, como si pudiese fundirme en él.

Te cuento todo esto solo para recordarte que tú ya sabes qué es meditar, aunque desde luego meditar no es recordar esos momentos.

Meditar es entregarte a ser el observador del momento, dándote permiso de sentir lo que experimentas. Sin creer en nada, sin tener expectativas… Incluso llega un momento en el que es posible que sientas que eres todo y nada al mismo tiempo.

Poner palabras a esos instantes es acortarlos y tratar de enmarcarlos dentro de una mente limitada.

Cómo iniciarse en la meditación

Lo primero que necesitas para empezar a meditar es darte cuenta de que tus pensamientos, tus creencias, ideas, juicios acerca de ti, los demás y la vida, son solo eso: pensamientos.

No les des validez por el mero hecho de que eres tú quién los piensa.

Un punto de inflexión para mí, además del viaje a Nepal, fue la lectura de El poder del ahora, de Eckart Tolle.

Ese libro abrió ante mí una puerta. Me ayudó a descubrir que mi mente estaba constantemente ausente y deseando estar en un lugar distinto casi todo el tiempo.

¿Cuántos años llevaba fuera de mi presente y apegada a las historias que me contaba?

¡Alucinante!

Mientras leía el libro comencé a poner toda mi atención a mi respiración, a lo que estaba sucediendo en un instante dado.

Esta es mi primera estrategia para iniciarte en la meditación: cada hora dedica un minuto de tiempo a observar todo lo que rodea. Pon atención a cuantos más detalles mejor, y después obsérvate internamente: qué sientes, cómo respiras y qué pensamientos están dando vueltas en tu mente. Sé consciente de si aparecen imágenes, sonidos, símbolos, palabras…

Todo está bien, no pretendas cambiar nada. Solo observa. No interpretes ni busques significados.

Poner nombre a todo y buscar significados es una manía de nuestra mente limitada que teme no tener el control, no saber y no entender.

Piénsalo por un instante. ¿Qué pasaría si no supieras nada, si no entendieras nada? ¿Qué pasaría si solo vivieses el instante como lo hace una flor de un rincón cualquiera?

También puedes iniciarte con meditaciones guiadas que puedes encontrar en YouTube. Yo las uso a veces, cuando mi mente está muy agitada y me cuesta calmarla con la mera contemplación.

Otra manera de iniciarte en la meditación es ser consciente de tu cuerpo: cómo se mueve, cómo camina, cómo se expresa… Respira consciente, llevando tu atención hacia el fluir del aire dentro de tu cuerpo.

El yoga, el pilates, el tai chi y la danza son otras formas de meditar.

Muchas personas cuando se inician en la meditación no sienten nada, se ponen nerviosas o incluso se duermen. Tal vez ya lo has experimentado antes.

Es normal, tu mente y tu ego llevan una inercia de años y es difícil pararla de un día para otro.

No pretendas parar nada, la función de la mente es pensar.

Suelta las expectativas. Lo que te han contado de la meditación son solo experiencias personales.

La meditación y la experiencia de la misma es única para cada persona. Deja de lado las comparaciones y no te preguntes cómo debe ser la meditación.

Esa búsqueda es de tu mente separada que no quiere perder el control.

Solo entrégate al momento.

Comienza dedicando poco tiempo a la contemplación y repite el proceso hasta que lo interiorices. En ese momento comienza a meditar más tiempo. Verás como tú solo, sin necesidad de relojes, cronómetros y demás inventos pasas más tiempo meditando.

Es algo que emerge de forma natural y grácil.

Para qué meditar

En mi caso me inicie en la meditación para calmar mi mente, conocerme y conectar con algo profundo que sentía y siento en mí.

Ya te he dicho que me siento una principiante. También que hay tantas formas de meditar como personas.

Una clave esencial para mí es que encuentres tu “para qué” profundo para ponerte a meditar. No lo hagas porque simplemente has leído que es bueno.

Siente tu momento, tu llamada. Aunque si estás leyendo este artículo seguro que has leído otros y algo dentro de ti te empuja en esa dirección.

Te invito a que confíes en tu intuición interior. Escúchate, date permiso para experimentar la meditación. Encuentra la práctica que mejor resulta para ti.

Si tienes posibilidad únete a grupos de meditación para fortalecer tu compromiso. Hay incluso grupos online, así que el lugar donde vives no es una excusa.

Los beneficios de meditar

Creo que la meditación es un proceso natural intrínseco a nosotros. No necesitas tener expectativas o querer alcanzar un resultado concreto para meditar.

La meditación es mucho más que eso que tú quieras proyectar con tu mente.

La mente es una máquina de tomar decisiones y todo lo que experimentas es el resultado de esas elecciones. En esto radica tu necesidad de ser consciente de qué es lo que estás eligiendo a cada instante.

Sergi Torres. Un puente a la realidad.

Por este motivo necesitas despertar el observador a través de la meditación y tener una mente clara.

El observador vive el momento presente, con curiosidad y entregado sin más a lo que acontece. No necesita juzgar, ni siquiera comprender ni buscar una explicación. Simplemente es.

Por eso, como efectos colaterales, la meditación te brinda:

  • Foco.
  • Calma y paz interior.
  • Claridad para tomar decisiones de forma ágil.
  • Creatividad, que emerge desde ese estado de presencia absoluto.
  • Aumento de tu productividad porque tu atención está en el momento presente y no fuera de él.

Cuando tu mente está entrenada en la meditación, en estar en el momento presente, ocurre que presta plena atención al trabajo que tiene delante, en lugar de dispersar la atención con preocupaciones por los resultados o consecuencias.

Si tu mente está en la acción presente la energía no se disipa en forma de tensión o estrés.

Algunos recursos para que empieces a meditar

Libros recomendados:

  • El poder del ahora, de Eckart Tolle.
  • La mente en meditación, de Jiddu Krishnamurti.
  • El mandala del Ser, de Richard Moss.

Una película:

Por último, si te parece interesante saber cómo tu estado de presencia te ayuda a mejorar tu productividad personal para llevarla a otro nivel, te invito a que conozcas mi libro: Productividad personal consciente.

Un abrazo,

Beatriz Blasco

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Beatriz Blasco

Beatriz Blasco

Mentora de negocios conscientes y con alma. Creadora del método Productividad Consciente. Ayudo a emprendedores y profesionales a elevar su productividad y su negocio para que generen riqueza, vivan una vida con impacto y alineada con su esencia. Todo ello a través del cambio de mentalidad y la aplicación de estrategias prácticas.

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