Pásate al hábito creado conscientemente, suelta la rutina

Hace unos días leí algo sobre la rutina que me hizo ir rápidamente a buscar el origen etimológico de la palabra rutina. Y seguidamente busque el origen de la palabra hábito.

Últimamente tengo una necesidad imperante de ir a buscar el origen etimológico casi de cualquier palabra.

Descubrir el origen de una palabra me ayuda a ampliar, modificar y redefinir en mi mente el significado de las palabras y lo que asocio a ellas.

¿Te has parado alguna vez a descubrir cuáles son las experiencias, emociones, imágenes, sonidos… que tienes unidas a las palabras que usas en tu día a día? Lo encuentro fascinante.

De vuelta a lo que os quería contar que me desvío 😉

Antes de seguir leyendo, ¿qué creencias tienes acerca de las rutinas? ¿Crees que son necesarias, buenas o por el contrario crees que son nefastas?

A mí en principio no me parecía mal tener rutinas, siempre me han gustado ciertas rutinas en mi día a día. Sin embargo, me hice estas preguntas: ¿qué me aportan las rutinas? ¿qué tratan de resolverme? ¿a qué me ayudan?

En la búsqueda de la respuesta a estas preguntas me di cuenta de que cuando no tenía ciertas rutinas sentía rabia, eran posiciones muy rígidas en mi caso personal.

Me ayudaban a tener cierta sensación de orden y control en mi vida.

De repente algo dentro me hizo clic. Estaba dejándome llevar por la inconsciencia. Por programas que no manejaba ni controlaba como yo creía. ¿Para qué iba a ponerme rabiosa cuando no podía cumplir esas rutinas? Por ejemplo tomarme el café del desayuno.

Al encontrar el origen etimológico de la palabra rutina entendí muchas cosas.

Rutina quiere decir recorrer siempre el mismo camino. Un camino trillado.

La rutina me aportaba esa aparente sensación de tener todo bajo control. Sin embargo, me estaba perdiendo muchas cosas, una importante: libertad de decisión y acción.

Tengo que reconocer que la rutina es una automatización que hace nuestro cerebro y que tiene una finalidad, hacernos la vida más fácil. El hábito al final también es automático.

La otra cara de las rutinas es que son tan automáticas que no cuestionas que hay detrás de ellas, sobre qué creencias se están sustentando.

Ahora en vez de rutinas diarias o rutinas de entrenamiento me he creado hábitos diarios, hábitos de entrenamiento físico y mental. Mis rituales diarios.

¿Cuál es la diferencia te preguntarás? La diferencia radica en que el nuevo hábito me lo puedo llevar a cualquier situación o lugar, lo flexibilizo, lo moldeo y lo adapto a las circunstancias.

Porque son los hábitos que me he creado de forma consciente conociendo cual es su base y que quiero que me aporten.

Por cierto, el origen de la palabra hábito es habitus, el participio pasivo del verbo latino habere, que significa tener, sujetar, tener una habilidad.

Además si pienso en los hábitos, también me viene habitar. Habitar en mi. Así que los hábitos que estoy añadiendo en mi vida, para sustituir las rutinas mecanizadas, me aportan estar más en mí y conocerme poco a poco más profundamente, para ser más productiva con sentido y consciente.

El hábito, por eficiencia propia, también llega un momento en que es automático, lo haces casi sin pensar.

La diferencia para mí es que el origen del mismo ha sido consciente y soy totalmente conocedora de las creencias e ideas que me llevaron a desarrollarlo.

¿Te pasas al hábito?

Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito. Aristoteles #cita #PonteEnFoco @beatrizblasco

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Cómo formar hábitos conscientes

El hábito acaba siendo un acción que repites diariamente sin esfuerzo y sin necesidad de pensar en ello.

El proceso para añadir a tu vida hábitos saludables y productivos que a mí me ha funcionado es:

1. Auto conocimiento

En esta fase del proceso lo que hago es escribir cómo me gustaría que fuese mi día ideal y cómo quiero sentirme.

De esa reflexión salen los hábitos que necesito mantener y los que necesito cambiar por otros.

Con esto consigo tener conectado el hábito a algo importante y con significado para mí.

2. Revisar creencias

Para que el hábito que quiero añadir a mi vida se quede conmigo y me resulte fácil incorporarlo analizo mis creencias.

Es decir, conecto mi hábito a una creencia que lo potencia. Si encuentro creencias contrarias o que tienen más poder sobre mí que la creencia potenciadora del hábito nuevo entonces transformo las creencias en una que equilibra y da respuesta a ambas.

3. Repetición diaria y practica

Fijo un momento diario en el que introducir ese hábito y cada día consciente de la recompensa que quiero obtener y de las creencias que me ayudan a desarrollarlo repito el hábito.

Tras la repetición del hábito dedico un minuto a observar como me siento y que me ha aportado practicar la tarea que quiero que sea un hábito. Con esto consigo reforzar más la práctica u observar posibles dificultades que me hayan surgido para revisar el hábito y las creencias sobre las que se sustenta.

A veces podemos hacer otra acción diferente que nos aporta lo mismo y nos encaja mejor con nuestras formas de pensar y vivir.

4. Apoyo externo mientras pones en marcha el hábito

Si te suele añadir hábitos a tu vida como apoyo al proceso anterior te recomiendo utilizar un calendario donde puedas marcar los días que has conseguido poner en práctica el hábito.

También puedes usar disparadores externos como una alarma en el móvil, un mensaje, una canción que sueña en el momento que eliges… Aquí puedes poner imaginación.

RECURSOS

Te dejo aquí algunos artículos que pueden ayudarte a entender mejor qué es un hábito.

¿Cómo se adquiere un hábito? 

En este articulo  de Álvaro López nos cuento los 7 pasos para establecer el hábito con éxito.

Acabo con esta pregunta para ti: ¿cuáles son los hábitos, habilidades que estás desarrollando de forma consciente, en tu día a día para estar más presente en cada momento y estar conectado con tu ser más auténtico? Si aún no has empezado hoy es un buen momento.

Si ya has añadido a tu vida hábitos saludables y productivos cuéntanos en  comentarios como lo has hecho. ¡Gracias!

Un abrazo,

Autora: Beatriz Blasco

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Beatriz Blasco

Beatriz Blasco

Mentora de negocios conscientes y con alma. Creadora del método Productividad Consciente. Ayudo a emprendedores y profesionales a elevar su productividad y su negocio para que generen riqueza, vivan una vida con impacto y alineada con su esencia. Todo ello a través del cambio de mentalidad y la aplicación de estrategias prácticas.

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