5 técnicas para crear nuevos hábitos y mantenerlos en el tiempo

¿Alguna vez has querido crear nuevos hábitos pero no lo has conseguido?

A mí me ha pasado montones de veces.

Añadir hábitos a nuestro día a día resulta a veces una tarea de titanes. Sin embargo, hay hábitos que incorporas de una manera rápida y casi sin prestar atención.

Sobre hábitos se escribe y se investiga sin parar, incluso desde la Antigüedad. Como decía Aristóteles: “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito.”

Aunque se confunden con frecuencia, a mí me gusta diferenciar entre rutina y hábito.

Son dos palabras distintas, con dos significados diferentes que influyen de maneras diversas en nuestro día a día. En este artículo profundizo sobre las rutinas y los hábitos conscientes.

En el post de hoy te voy a contar lo que para mí han sido las 5 técnicas esenciales que me han ayudado a crear nuevos hábitos y a mantenerlos a lo largo del tiempo.

Eso sí, hábitos conscientes y con sentido para mí. Si sigues leyendo entenderás a que me refiero con esto.

 

Qué implica añadir un nuevo hábito a tu día a día

Incorporar un nuevo hábito a tu día a día implica un cambio y un aprendizaje.

Estos dos procesos requieren un consumo de energía que no tendrías si te quedaras con lo conocido y lo ya interiorizado. Así que es fundamental sentirte con energía en el momento en que decides implantar un nuevo hábito en tu vida.

Si estás pasando una temporada de estrés o te sientes cansado, te recomiendo que antes de incluir un nuevo hábito sigas las 5 técnicas que te voy a explicar.

 

Mis 5 técnicas para crear nuevos hábitos

1. Reflexiona sobre el “para qué” del nuevo hábito

Muchas veces nos dejamos llevar por lo que hemos leído u oído acerca de lo que es mejor para conseguir el éxito o los resultados que queremos.

Una parte racional en nosotros nos dice: “Si eso es lo que tienes que hacer cada día, venga, vamos, ponte a ello”.

Así que lo probamos un día. Al día siguiente pasa algo que impide practicar el nuevo hábito. Y al tercer día nos damos por vencidos.

Puede sonar muy drástico, pero te aseguro que a mí me ha pasado y a muchas otras personas con las que trabajo también.

Al tercer día, literalmente, dejamos de intentar poner en marcha el hábito.

O incluso pensamos en los beneficios de un hábito y simplemente nos quedamos ahí, en el pensamiento. Jamás lo probamos ni siquiera una día. ¿Te ha sucedido esto alguna vez?

¿Cuál es la solución a esto? Reflexionar sobre para qué queremos ese hábito en nuestra vida y en qué tipo de persona nos ayuda a convertirnos ese hábito.

Para tener éxito en el proceso de implantar un nuevo hábito o recuperar uno perdido es esencial que este hábito esté unido a nuestra identidad.

Piensa en quién te quieres convertir con ese hábito.

El hábito es pues un proceso, no es un objetivo o un fin en sí mismo.

Considerar el hábito como un objetivo es también un error. El hábito es la manera de ir hacia los objetivos que queremos lograr.

Es posible que una parte de ti quiera ese hábito, pero otra parte no lo desee porque con los hábitos actuales ya se encuentra bien.

Para que te sea más fácil comprender esto, tienes que hacerte a la idea de que dentro de ti vive una gran comunidad de vecinos, cada uno con sus necesidades y rarezas. Por este motivo es fundamental que reflexiones y observes las implicaciones que el nuevo hábito tiene para ti en tu conjunto. Te sugiero que escribas en un papel todo lo que aparezca en esta reflexión.

¿En quién te ayuda a convertirte este hábito? ¿Cuál es la visión a largo plazo, por ejemplo a 5 años, a la que contribuye ese hábito?

Te pongo un ejemplo: imagina que quieres ser escritor y tener varios libros publicados en 5 años. Eso te emociona porque te sientes creativo y además disfrutas compartiendo tus creaciones con otros.

Ahí esta tu visión y identidad. El hábito que puedes añadir a tu día a día es escribir 30 minutos los 7 días de la semana.

Este hábito te ayudará a practicar, a repetir, te sentará frente tus ideas y pensamientos. Al principio te costará, sin embargo, pasado un tiempo será algo que harás de forma fluida y tranquila.

2. Prepara el terreno

Hay una metáfora que ayuda a entender el funcionamiento de los hábitos, y es imaginar que los hábitos son como semillas que hay que sembrar y cuidar para que den fruto.

No sé si lo sabes, pero para que la semilla enraíce bien y dé sus frutos es importante tener una buena tierra.

Eso mismo es lo que necesitan tener los hábitos claves que queremos en nuestra vida.

Hay hábitos que necesitan de otros para llegar a funcionar.

Te voy a poner un ejemplo que siempre uso. Si quieres tener el hábito de comer saludablemente antes necesitas desarrollar otros hábitos que apoyan al primero. No puedes pasar de no preocuparte por tu alimentación a querer cuidarla de repente.

Previamente tendrás que cambiar los alimentos que compras, dónde los compras y cómo los cocinas, por ejemplo.

Una vez ya has preparado el terreno es más fácil y tiene más sentido poner el foco en mantener el hábito de comer de forma saludable.

3. Concreción y uno a uno

Ya hemos dicho que los hábitos son un proceso y no un fin en sí mismo. Sin embargo, para ponerlos en funcionamiento necesitas pasar a la acción.

Para ello nuestro cerebro líneal y lógico necesita información muy clara, concreta y precisa. Nada de divagaciones y pensamientos abstractos.

Necesitas decidir muy bien:

  • Cuándo vas a poner en práctica el hábito.
  • Dónde lo vas a poner en práctica.
  • Cómo vas a llevarlo a cabo.
  • Con quién lo vas a poner en práctica.
  • Qué disparador te recordará que es el momento de poner en marcha el hábito.

No sirve con formular ideas abstractas como “quiero hacer más deporte en la próxima temporada”. Hay que decidir qué deporte, cuándo, dónde, con quién… y preparar todo lo necesario.

Si no, al llegar el momento de ponerlo en marcha, encontrarás mil y una excusas para no hacerlo.

En mi caso, dejar la ropa de caminar por la mañana preparada y visible me recordaba que tenía que poner en práctica el hábito.

Y como has leído al principio añadir un nuevo hábito requiere mucha energía. Así que no intentes implantar más de un hábito al mismo tiempo.

No quieras cambiarlo todo de golpe. Menos es más. Uno a uno, poco a poco. Es así como mejor funciona.

Además los pequeños logros, si los celebras y los valoras, te ayudan a conseguir motivación y confianza en ti mismo para seguir hacia delante.

4. Traza un plan B por si el plan A falla

Antes de empezar siquiera con la puesta en marcha del hábito siempre recomiendo tener el plan B elaborado.

Te preguntarás que incluye el plan B.

Este plan B comprende las acciones que pondrás en marcha cuando, por ejemplo, dejes de practicar el hábito X días.

También determina cuál es esa línea roja que no cruzarás. Es decir, cuántos días seguidos sin practicar el hábito quieres permitirte.

¿Qué otra acción en lugar del hábito pondrás en práctica si por ejemplo estás de viaje?

Imagina que tu hábito es salir a correr todos los días. ¿Qué harás cuando viajes? ¿Te llevarás la ropa e irás a última hora del día (especificar bien esa hora)? ¿Te levantarás más temprano para salir a correr?

En ese plan B también puedes incluir otros disparadores del hábito o frases que te motivan. La creatividad es una buena aliada cuando se trata de incorporar nuevos hábitos.

5. La técnica de la prueba de 30 días

En general, cuando pensamos que algo tiene que ser de una determinada forma para siempre nos da reparo. No nos gusta.

Por eso, decirle a tu mente que vas a incorporar un nuevo hábito en tu vida y que será así para siempre puede dar la sensación de rigidez y disciplina extrema.

Por eso es una buena idea contarte que solo vas probar durante 30 días para ver qué tal funciona para ti un determinado hábito.

Estoy casi segura de que has oído que necesitamos 21 días para crear nuevos hábitos. Lo cierto es que los estudios hablan de bastante  más tiempo.

En función de la complejidad del hábito y del punto de partida en el que te encuentres tardarás más o menos tiempo. Una media más aproximada a la realidad son 66 días.

Una prueba de 30 días puede darte una idea del beneficio que consigues con el hábito. El famoso “para qué” del que te he hablado al principio.

Atención, esta prueba no es 30 días aleatorios, sino de 30 días seguidos. Y si un día fallas, vuelves a empezar.

Ponte un calendario visible y cada día conseguido por una cruz. Si un día está sin cruz, vuelve a comenzar la cuenta de 30.

Conclusión

Los hábitos son más bien habilidades que se manifiestan en un comportamiento externo y por lo tanto producen unos resultados u otros.

La forma en la que cada día nos relacionamos con nosotros mismos, los demás y el entorno depende de nuestros hábitos.

Los hábitos, una vez incorporados al músculo, como cuando aprendiste a conducir o montar en bicicleta, los haces sin pensar. Tanto que apenas necesitan energía para ponerlos en práctica.

Sin embargo, es fundamental seguir manteniendo la consciencia sobre tus acciones, para que la rutina (camino trillado) no se apodere de ti y te convierta en un autómata.

Que tus hábitos te mantengan proactivo y no reactivo en tu vida.

Si quieres profundizar sobre los hábitos que te ayudan a disparar tu productividad no te pierdas este artículo: 8 hábitos que te ayudan a mejorar tu productividad.

Un abrazo,

Beatriz

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Beatriz Blasco

Beatriz Blasco

Ingeniera, Coach ejecutiva y personal. Experta en productividad personal, desarrollo de liderazgo y comunicación. Me apasiona acompañar a las personas en el proceso de descubrimiento personal y potenciar sus talentos. Curiosa, inquieta y creativa. Una exploradora nata.

8 comentarios

  1. ¡Hola Beatriz!

    Me encanta leer sobre hábitos y este post es genial.

    Los hábitos elegidos nos facilitan la vida y nos acercan a nuestros objetivos, mientras que los hábitos no elegidos normalmente provocan lo contrario.

    Algo que me ha funcionado a la hora de incorporar un hábito nuevo ha sido el crear “mínimos”.

    Imagina que es año nuevo y decides dejar de beber refrescos porque los consideras nocivos para la salud.

    Un mínimo sería permitirte beber 10 refrescos en todo el año.

    Tu objetivo real es beber 0 refrescos, pero si un día por lo que sea bebes 1, evitas esa sensación de fracaso y sabes que aún puedes cumplir con el mínimo.

    Has hecho que recuerde que tengo que darle caña a algún que otro hábito…

    ¡Un saludo!

    1. Hola Diana!
      mil gracias por pasarte por el blog 🙂

      Me encanta la idea de crear mínimos. Creo que ser flexible, escucharse y traer consciencia a las decisiones, sea la que sea, ayuda a disfrutar más, no auto exigirnos desmesuradamente y sentirnos frustrados.

      Gracias por compartirlo Diana.

      Un abrazo

  2. Hola Bettus!! ( con cariño y respeto). Hermoso el post de habitos. Felicitaciones.
    Porque los hay de los buenos y de los que atrasan nuestro avance en nuestro proposito de vida.
    Porque es que todos nacemos con un proposito , y con ayuda de los buenos habitos , nos acercamos cada vez mas a la conquista del mismo.
    El habito que estoy poniendo en practica es el de levantarme temprano por las mañanas, y es realmente gratificante llegar a la noche y darme cuenta todo lo que pude hacer durante el dia, sin tanto esfuerzo.
    Y despues de leer este post, ya vendran otros seguramente…
    Muy lindo tener el comentario de Dianis tambien, una genia!

    Abracito Beatriz y todo lo mejor para vos, SIEMPRE

    1. Hola Raquel,
      qué bien que tengas en marcha el hábito de levantarte temprano. A mí me encanta la verdad. Soy alondra.

      Hay personas que son buhos y tienen más energía por la tarde-noche que la mañana. Conocerse, respestar los ritmos personal y aprovecharlos al máximo es esencial para mí.

      Me encantará saber cómo te funcionan las estrategias que he facilitado. Espero que pases por aquí y nos cuentes.

      Un abrazo y a por todas Raquel

  3. Hola Beatriz!

    Me ha gustado mucho tu post porque es bastante claro.

    En mi caso, me he dado cuenta que con la edad cada vez es más complicado crear y mantener nuevos hábitos saludables. Porque los menos saludables se quedan rápido.

    Pero sí que es muy importante preparase mentalmente, como bien dices, porque sino encontramos mil excusas para dejarlo para otro día.

    Desde que me levanto muy temprano para salir a caminar, he comprobado que el día que dejo la ropa preparada me resulta mucho más fácil hacerlo. Si la ropa no está preparada, esos 5 minutos que pierdo haciéndolo, me parecen a veces el motivo suficiente para no salir a caminar. Me digo: “uy, ahora voy a tener que empezar a trabajar más tarde, ya voy mañana”.

    Así que entiendo la importancia de preparar conscientemente ese hábito.

    Muchas gracias y un abrazo

    1. Hola Tania,
      mil gracias por pasarte por el blog y comentar 🙂

      Conocer cómo funcionamos nos ayuda mucho a mejorar en nuestro día a día y también a comprendernos. Es importante no ser rígidas e intransigentes con nuestros hábitos, si perseverantes y ayudarnos con afirmaciones, disparadores…

      En mi caso he comprobado que cuando salgo de viaje y cambio el entorno habitual, determinados hábitos no los mantengo, por eso crear el plan B me ha ayudado mucho a sentirme bien conmigo misma.

      La consciencia es un gran recurso que tenemos disponible para utilizarlo.

      Un abrazo

  4. Hola Beatriz! La verdad es que me fascina el mundo de los hábitos y cómo nos cuesta al principio, cómo nos automotivamos y autodesmotivamos y cómo luego no podemos vivir sin alguno de ellos…

    Yo he sido de las que he intentado instaurar más de un hábito a la vez y creo que ciertamente es difícil, a no ser que te centres en uno como principal y los demás los hagas “más poco a poco”…

    Cuando intento instaurar un hábito, a mi me ha ayudado mucho relajarme, antes me agobiaba mucho con tantos “tengo que”. Ahora no me agobio por no hacerlo todos los días o las veces que debería y siempre trato de pensar que mejor algo que nada… No sentirse presionado por hacerlo perfecto, por saltarse un día… creo que es importante también.

    Me gusta mucho el primer punto de reflexionar el “para qué” del hábito, porque creo que como en todo, hay muchísimas personas diciendo cuáles son los “mejores hábitos para X” y podemos caer en el error de intentar hacerlos todos si queremos conseguir X y muchos de ellos quizá no van con nosotros, con quienes somos, con nuestras circunstancias, no nos resulta cómodo…etc.
    Genial aporte, Beatriz! Un abrazo!
    Ana

    1. Hola Ana, gracias por pasarte por el blog y comentar 🙂

      Lo que nos cuentas sobre relajarnos y no presionarnos para mí también es clave. La rigidez no ayuda. Soltar la autoexigencia, sin caer en la dejadez, es esencial para disfrutar el proceso de añadir un nuevo hábito a nuestra vida.

      Los hábitos son clave para disfrutar del estilo de vida que cada uno quiere tener.

      Un abrazo

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