Productividad y emociones: cómo afecta tu estado emocional a tu rendimiento

 

Productividad y emociones

A estas alturas es probable que ya sepas que existe una relación entre productividad y emociones: tu estado emocional influye directamente en tu rendimiento.

Y sin embargo seguro que durante el día no eres consciente de tus emociones ni del estado emocional que predomina en ti.

Hace unos días he regresado de un viaje por Myanmar, ¿y sabes qué es lo que más me ha sorprendido? La calma con la que viven, más allá de sus conflictos o problemas. En las casas en las que he estado he percibido mucha tranquilidad.

No había prisa, no había autoexigencia.

Había acción sin tensión. Una cosa detrás de la otra.

Por el contrario, estoy segura de que muchos de tus días son un torbellino de cosas pendientes por hacer, sin saber por dónde empezar ni por dónde continuar.

Al marchar a dormir es posible que tengas la insatisfacción de no haber hecho lo suficiente, pienses en todo lo que te ha quedado pendiente y te encuentres frustrado contigo mismo. Es posible que incluso te sientas culpable.

Te falta tiempo, o eso crees. Te gustaría hacer otras cosas y sin embargo estás ahí, en la rueda enganchado sin poder salir.

Es como estar en esa atracción del parque que da vueltas a gran velocidad y desde la que solo ves lo de fuera como algo inalcanzable y borroso.

Y en ese estado quieres ser productivo. Hacer más de lo que haces. Vivir mejor. Esperar a que llegue ese día en el que por fin te dé tiempo a terminar lo que lleva pendiente más de un mes.

Por ejemplo, poner orden en tus papeles o el garaje.

Quieres buscar hueco para cuidarte, practicar tus aficiones o pasar un rato con tus amigos, pero solo consigues sentirte todavía más escaso de tiempo.

Ese pensamiento te golpea como si dentro de ti tuvieses un caballo desbocado.

Pasas gran parte del día en ese estado de insatisfacción, bloqueo, enfado y  frustración. Es llegar a trabajar, encender el ordenador, mirar el correo electrónico y entrar en ese estado antiproductivo.

Siempre digo: no son las horas que estás trabajando, sino la calidad de tu estado y tu atención en esas horas en las que estás trabajando.

 

El error de no parar por falta de tiempo

La sensación de escasez de tiempo es una de las principales causas de insatisfacción personal.

Percibir que no tienes tiempo para hacer lo que te gusta, para descansar, para hacer aquello que te lleva a conseguir los objetivos profesionales o personales.

La escasez de tiempo afecta directamente a tu estado emocional y por ende a tu rendimiento. Tu productividad se ve directamente afectada por tu estado emocional.

Además, cuando te exiges trabajar más horas y más días para acabar lo que quieres, cometes un grave error.

Tu estado emocional empeora con cada hora que pasas trabajando sin ganas o con cada día de más que trabajas sin parar a descansar.

 

Productividad y emociones

Todos sentimos emociones, hasta las personas que piensan que son frías y calculadoras.

Siempre sentimos emociones.

Otra cosa es ser consciente o no de ellas.

Las emociones cumplen su función de adaptación, social y celebración del logro. Nos traen información para que demos una respuesta adecuada a las circunstancias, y saber escucharlas te ayuda a utilizarlas a tu favor.

La habilidad de manejar tu estado emocional es muy positiva. Es decir, conocerte para saber qué te ayuda en cada momento a sostener tu estado emocional o a cambiarlo mediante acciones concretas (caminar, ejercicio, meditación, afirmaciones…)

Otra posibilidad es adaptar tu estado emocional a las tareas que tienes que hacer si no consigues transformar ese estado.

 

Rendimiento y ciclos

La productividad personal y tu rendimiento es cíclico. No siempre vas a estar a tope de energía, en algunos momentos necesitarás cargar pilas o hacer un reset.

Tampoco puedes ser productivo solo a base de fuerza de voluntad, tensión, esfuerzo y autoexigencia, porque llegarás a un punto de agotamiento extremo que se manifestará también en tu cuerpo.

¿Te ha pasado alguna vez que justo cuando comienzas las vacaciones te pones enfermo? Suele ocurrir cuando estás muy estresado y no has respetado tu ritmo y tus ciclos.

La sociedad actual está desconectada del movimiento cíclico que tiene la vida. Solo tienes que observar por instante la naturaleza.

Estoy segura de que has experimentado tu mejor rendimiento en momentos en los que en tu mente había claridad, calma y foco. Esos instantes en los que te permites estar presente con la atención a la acción y no hay juicio, ni preocupación en tu mente.

Es tu huida del momento presente lo que te produce insatisfacción. Tu obsesión por el resultado te envía a preocuparte por un futuro que no ha llegado aún mientras te pierdes el momento presente.

 

Cómo armonizar productividad y emociones

Para equilibrar tu productividad y tus emociones te recomiendo que establezcas lo que yo llamo una planificación base.

Recoge en esa planificación base los compromisos que vas a adquirir contigo mismo para realizar esas actividades que te cargan de energía y te dan vitalidad.

Haz una lista de los proyectos que no vas poner en marcha en el próximo mes y dejarás para más adelante. Hazte consciente de cuál es tu momento presente y qué cosas son verdaderamente importantes para ti ahora.

Determina de antemano qué días vas a descansar y qué días vas a dirigir tu atención hacia las acciones que más contribuyen a tus objetivos profesionales y personales.

Escúchate, conócete y hazte consciente de tus emociones.

Las emociones se sienten el cuerpo, así que date cuenta de si tienes puntos de tensión o dolores musculares. Presta atención para recoger el mensaje que esas manifestaciones te traen y toma acción. Es decir, introduce en tu vida los cambios que necesites.

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Beatriz Blasco

Beatriz Blasco

Ingeniera, Coach ejecutiva y personal. Experta en productividad personal, desarrollo de liderazgo y comunicación. Me apasiona acompañar a las personas en el proceso de descubrimiento personal y potenciar sus talentos. Curiosa, inquieta y creativa. Una exploradora nata.

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